Historia de los vendedores de pájaros

11053317_919030381473898_7025734758196903985_n

Foto: Bernardo Salazar

Dos amigos muy cercanos venden pájaros, ambos son parranderos y pertenecen a barrios opuestos. Tienen las jaulas colgadas en las fachadas, con aves de todo tipo. El precio, el plumaje, el color y la demanda definen jerarquías de cada animal. Los negritos son caros, pero los sinsontes aún más. Los loros y las cotorras están protegidos así que mejor venderlos por “debajo del telón”.
Los llamaré por sus iniciales: uno es R, el otro, I.
R tiene una niña pequeña, está casado hace años y ya pasa de los cuarenta, diseña trabajos para las parrandas cada año. Le pagan bastante bien, pero el resto del tiempo busca la manera de “tener siempre un diario”, doscientos o cien pesos resultantes de la venta de los pájaros.
Los niños son los eternos enamorados de las aves de colores, ellos pasan cuando salen de las escuelas, chiflan y los pajaritos los imitan a veces.
R también ama a los niños, lo veo sentado en la puerta de su casa, siempre habla sobre parrandas y luces, sobre aves extrañas.
Hace años vi a R en el parque de Santa Clara, era él un joven en la flor como se dice, entonces no adivinaba los años, el dinero y la búsqueda, nunca pensó depender del color de las aves.
I es huraño, pelea constantemente, vende muy caro, no le gusta que le rebatan ideas. Cuando diseña proyectos, suele perderse durante meses, nadie sabe de él, se encierra a dibujar en su casa.
I suelta carcajadas temerarias, nunca sonríe, anda en su bicicleta, no usa camisas, sólo camisetas agujereadas. Su edad pasa ya de los cincuenta, pero su mente no tiene edad.
R le pide la cabeza I. Ambos se disputan el primer puesto en la venta de pájaros, ambos se juegan la vida en la plaza cada año durante las parrandas.
I es además barbero, R cría pececitos.
I trabajó matando vectores, R sólo se conoce por amigable.
R, I, parecen un compás, dos andantes dispares.
He visto a R en medio de la plaza como eufórico en medio de una discusión de parranderos, lo he visto también melancólico y tirado dentro de una pieza de los trabajos.
He visto a I coger por el cuello a más de uno en medio de la plaza, cuando alguien le rebate ideas, también lo vi taciturno, con un martillo en la mano y haciendo de tripas corazón en la nave de parrandas.
I le pide la cabeza a R, y son tan iguales.
Podrían intercambiarse, podrían dejar que sus pájaros volasen de una acera a otra, deberían dejar que sus trabajos fuesen uno.
Podrían llamarse Ri o Ir, podrían ir juntos a cazar pájaros.
O algo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s