Luis

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Luis, la leyenda. Foto: Bernardo Salazar

Luis viaja en guagua, en trenes, en carretones, Luis viaja de un pueblo a otro, como si los pueblos fuesen las baldosas del piso de su casa y él las saltara en juego y en serio. Son sus manos dos periódicos, dos que son los diarios de siempre, donde aparece la gente en sitios similares como si la vida fuese inmóvil.
Él pasa en su paso activo, juvenil, tiene más de ocho décadas y aún mantiene el vaivén de cuando visitara la playa, de cuando corrió detrás de una muchacha, de cuando vendió periódicos la primera vez.
Luis los vende, los pregona en las calles de Caibarién, de Remedios, indaga en la puerta de cada casa por potenciales compradores, seres que igual leen periódicos viejos y nuevos, papeles que dan la sensación de vaivén, de salto de una baldosa a otra.
Conocí a Luis cuando niño, yo estaba en la esquina y jugábamos a identificar personas del pueblo. Él venía y vio cómo un amigo mío lo imitaba. Nos quedamos allí, asustados, él sonrió y se fue calle abajo con el manojo de periódicos.
Aprendí a leer la prensa gracias a Luis, eso fue unos años después. También decidí ser periodista con aquellos papeles revueltos por toda la casa, con el semanario Orbe y la secciones de cine, de crítica, de crónicas, días enteros que pasé leyendo.
Luis fue mi maestro y él no lo sabe.
Hace unos dos años le confirieron el título de Hijo Ilustre de Remedios, pues nació en la calle de El Carmen, en el mismo corazón de la ciudad a la que siempre regresa (vive en Caibarién desde mucho tiempo). Luis no sabe nada de títulos, o no le interesa saber. Sí le gusta que lo llamen remediano, que le palmoteen la espalda cuando anda las callejas enrevesadas de la villa, cuando pregona los periódicos viejos con su voz siempre nueva. Es un promotor, un alma, es un sujeto único y lírico, es una vida que no terminará.
Luis es hijo ilustre, él prefiere ser sólo hijo. Una vez me llamó en una calle de Caibarién, trajo un radio y sintonizó la emisora que trasmitía una novela basada en la historia de Remedios. Lo vi radiante con la leyenda del güije y los demonios, con los sonidos de los fantasmas de todas las calles que ahora salían al mundo, para que su villa se oyese en los confines, para que fuese más bella y misteriosa.
Luis sigue viajando de un pueblo a otro, sus saltos traspasan el tiempo, su juventud se nutre de la eternidad de su villa, el rostro le resplandece cuando alguien le compra un periódico o cuando explota un volador de sus amadas parrandas.
Recordaré al hombre del periódico así, con la timidez que recibió su título de Hijo Ilustre, con el entusiasmo con que siempre impulsó aquellos viajes a Bejucal para ver las Charangas, primas hermanas de las fiestas mayores de Remedios.
Luis viaja en guagua y camina las dos ciudades de una punta a la otra, las ama, hombres como él le dan sentido a los sitios, significan un hito en la pertenencia.
Luis viaja y mientras lo hace salta las baldosas de un juego infantil, donde prima la ternura y nace lo eterno.

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2 pensamientos en “Luis

  1. ahora tomado de la web del diario nacional Granma (www.granma.cu):

    Orlando dijo:

    1

    12 de febrero de 2016

    08:02:00

    Muy bien por ti.

    jp dijo:

    2

    12 de febrero de 2016

    16:14:08

    Hay muchos Luis aún en las calles de los pueblos. LO doloroso es que muchos llegan al final de sus vidas sin haber sido reconocidos por los Gobiernos municipales de sus lugares de origen, de los que han sido fieles y para más dolor vemos como en ocasiones ya en estos días que los Valores solo son vistos como sumas de cosas, muchos niños se burlan de ancianos como Luis que salen a pesar de su mucha edad a buecar el pan de cada día y nadie se pregunta, qué hace aún trabajando. NO creo que se por puro plaecr. quien no quiere a esos muchos aÑos estar patas arriba en chancleta en su casa. La historia es más larga. Pero aún así admiro tu sensibilidad a pesar de tu juventud.

    francisco dijo:

    3

    16 de febrero de 2016

    13:53:50

    El asunto de vender periódicos viejos tiene muchas aristas. Pero no vienen al caso. Remedios tenía que ser la ciudad de Cuba capaz de dar ese honroso título a un ciudadano que ilustra la ciudad. En Santa Clara tenemos solo el monumento al Burro Perico, que al decir del inmenso Chaflán mas que un burro parece un conejo. Si no saben porque decía eso, se perdieron el chiste. Pero teníamos o tenemos nuestros “locos” famosos: Gobín, corredor de condiciones extraordinarias y el único santaclareño que viajaba a la luna y por toda la galaxia, teníamos o tenemos a Caballo Loco, el loco que sabe mas de política que muchos indirigentes que sufrimos. Es un politólogo que merecía un Doctorado en Ciencias Políticas. Nunca pide una limosna, pero muchos santaclareños cuidámos de él. Acepta un café, algunas ropas viejas y, por cuenta de unos hijos de … alguna cerveza. Me gustaba conversar con el, junto siempre a muchas personas porque de que sabe, sabe. En una de esas nos hizo un análisis de la segunda guerra mundial que ya quisieran muchos doctorados en historia haber oído. Un loco mas loco que los locos de mi ciudad decidió “recoger” a todos los locos locales y Caballo casi llorando nos decía: nunca le he hecho mal a nadie y amo mi libertad mas que nada, si me mandan para ese lugar me voy a morir de tristeza. Como hace mucho tiempo que no lo veo, ahora no sé si lo “almacenaron” en ese lugar y si cumplió su baticinio de morir de tristeza. Si murió de tristeza fue simplemente asesinado por un psiquiatra mas loco que Caballo Loco. Así mismo pasó con el Caballero de París, lo mandaron para Mazorra y técnicamente murió cuando lo intentaron sacar de su mundo de fantasías donde el era un noble y valiente CABELLRO. Alguién señaló que los psicólogos y psiquiatras son locos que estudian esas ciencias para poder saber de que tipo de locura sufren. Y a cuántas personas en su sano juicio estos locos con títulos han enloquecido? Desde la maldita lobotomía, hasta las drogas para fabricar “vegetales”, los electroshock, y toda suerte de barbaries. Pero Remedios prefiere el nombramiento de Hijo Ilustre. Gracias Remedios.

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  2. como de costumbre, les dejo una selección de los comentarios que mis coterráneos hicieran a este post, en el grupo de facebook Yo soy Remedios:

    Oniolis Rodriguez
    Una verdadera persona hermosa amigo y maestro
    Me gusta · Responder · Reportar · viernes a las 19:12

    Oniolis Rodriguez
    😀😀😀😀
    Me gusta · Responder · Reportar · viernes a las 19:12

    Candido A. Bonachea Gonzalez
    Mauricio, me encanta leer tus artículos. Me siento feliz y orgulloso de que nuestro querido pueblo cuente con una figura joven con tu talento. Muchos éxitos!
    Me gusta · Responder · Reportar · sábado a las 17:57

    Le gusta a 1 persona

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