El aspecto es un hueso blando

Murillo-joven_espulgandose

“Niño espulgándose”, cuadro de Bartolomé E. Murillo

¿Volveré?, ¿será lo mismo?, ahora la cabeza se recuesta con la fragilidad de otro ser, como si su hueso dúctil se amoldara a la dureza del colchón…he quedado deshecho sobre una cama deshecha, en un cuarto repleto de miles de libros que no puedo leer.
(Páginas de un supuesto entremés que sobrevivo, con la marca del desarraigo como una rúbrica personal).
He quedado solo, más solo que nunca, el edredón es una nube y yo lo veo ascender hacia abajo, con los signos de la nada a cuestas.
¿Volveré?, ¿estaré allí luego?
Ya las marcas no apuntan hacia el desvanecimiento predecible de todos los años, cuando el verano y el frío eran inseparables.
¿Estaré entre ellos?
Ya el vecino habrá muerto mientras abordo el autobús de La Habana y los árboles son sombras de sombras de sombras.
¿Habrá un retorno?
Ya no habrá vecinos, sino la caída del agua desde el cinc del techo.
¿Y estarán allí los sitios de siempre?
Ya voy por supuestos sitios, viviendo un supuesto yo que ni yo conozco, una nada donde nada existe.
Hay tanta gente que se va (y luego hablan de retornos, y luego piensan en el retorno y lo sueñan, mientras el retorno se les deshace como realidad y como mentira, mientras el retorno se vuelve otro camino más sobre sí mismo)
¿Y habrá gente en ese camino?
Ya las veo caminar el camino como caminantes sin camino, en su ruta están los de ayer, los de hoy, los de mañana.
Hay tanta gente y uno sin gente, uno trepado en la cama boca arriba, con un supuesto cigarro en la boca, pensando en supuestas calles y supuestos trabajos, creyéndose uno un supuesto yo.
Creando un yo lluvioso, un yo solar, un yo caminante y estático, un yo que es muchos yos yéndose por la ruta equivocada-correcta.
Hay tanta gente, tanta, tanta, las veo perderse en fila india, las veo desde el librero de mi cuarto mientras cierro un libro, mientras saco conclusiones erradas y me doy la razón.
¿Volverán?
Ya me pregunto mil meandros y quedo inerte entre esas preguntas, nada soy más que un joven viejo con cara de niño que nada saca de su aspecto, nada soy ni siquiera aspecto.
El aspecto después de todo es un hueso blando.
Y ahora dejaré mi cabeza contra la almohada, y la noche ya viene a despertarme las preguntas acerca de tanta gente y tantos caminos.
He vuelto, he andado y el ciclo se repite.

Anuncios

2 pensamientos en “El aspecto es un hueso blando

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s