A la expectativa

Todo depende, estar, aferrarse a un destino. Todo depende. Uno busca la salida y halla lugares taciturnos, casi idénticos, con gente idéntica que igual busca salir.
Depende de los lugares que hayas encontrado antes, de la gente taciturna que te haya tocado.
De los pueblos y los campos que hayas traspasado a través de rostros idénticos, chatos, llanos, sin nada.
Depende de lo que quieras, de que quieras destinos más o menos codiciados, de que te prepares para arrancarle o dejarle la suerte a los demás, de que te quedes conforme o seas un tigre (después de todo). Toda la gloria siempre es ajena y depende de circunstancias.
Después de todo no hay poesía sin miseria, ni oropel que no provenga del vacío.
Depende, depende de la amistad, de la enemistad, de la neutralidad de los otros.
Tu destino jamás depende de ti, porque dejaría de ser.
Y el día menos pensado tu destino termina y está la interrogante.
La pregunta resume un todo inasible.
Depende, todo depende, y mientras hay que esperar.
Sólo la espera determina.

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